La ruta de las orquídeas, en la primavera tunecina

teboursouk

Admirar las orquídeas puede ser una fascinante opción en un viaje a Túnez, una propuesta turística completa ya que incorpora todas las facetas: su cultura, geografía y arqueología. Comenzaremos nuestro recorrido por la ciudad de Túnez, la capital del país, donde visitaremos la Medina o ciudad vieja con sus zocos y almorzaremos en los puestos de comida a lo largo del callejón.

Desde aquí partimos hacia las colinas al oeste de Sounine, Raf Raf y Ras Jebel. En esta época del año pequeños lagos rodean las colinas; si el invierno fue suficientemente lluvioso la producción de orquídeas será buena.

Para descubrir los mejores ejemplares lo mejor es caminar alrededor del Jebel Amar, cerca de Sidi Thabet, o en los alrededores del Jebel Ansarine.Aquí se encuentra Sidi Frej, que evoca los combates de la Campaña de Túnez entre 1942 y 1943. La piedra calcárea blanca del Henchir Jlel se utilizó para construir los “haouanet”, tumbas rupestres prerromanas, como las encontradas cerca de Bab El Medjez, Toukabeur y Chaouachi.

Un poco más lejos, en las laderas con vistas a la presa de Sidi Salem, encontraremos una generosa profusión de orquídeas, de diferentes colores y tamaños; sus nombres: Ophrys, Gazel, Numida, Sub-fusca, Lutea, Eleonorae, Mirabilis… El siguiente punto de partida es la ciudad de Tebursuk, y los visitantes deben prepararse para un verdadero día de campo: un picnic en el Jebel Bou Klil, al salir de Mustis / El Krib, permitirá recuperar fuerzas.

El camino continúa por la carretera a Hammam Mellèg, construida sobre una capa aluvional que contiene una alta concentración de iridio, contemporánea de la época de la desaparición de los dinosaurios, por lo que es conocida mundialmente. Allí nos espera una nueva reserva de orquídeas.Un poco más adelante un olivo decorado con trozos de tela recuerda la historia de Oum Chlelig y el llamado “Campamento de los argelinos” en su lucha por la independencia.

Así llegamos a la ciudad de Le Kef, donde se puede pasar la noche; todavía queda mucho en el tintero, como la Tabla de Yugurta, los dólmenes y haouanet al pie de la meseta y entre ellos la incomparable Ophrys atlantica, en el bosque del Jebel Bou Afna.Otros monumentos de la región son el yacimiento megalítico de Thigibba / Hammam Zouakra, el magnífico monumento Kbour Klibi, ubicado en la Ruta Siliana y la antigua ciudadela bizantina de Ksar Lemsa entre otros atractivos.

La mejor época para realizar este recorrido es entre mediados de febrero y fines de abril; es recomendable realizarlo con vehículos de doble tracción y acompañados por guías especializados. Es muy fácil llegar a la ciudad de Túnez por aire hasta su Aeropuerto Internacional Tunis-Cartago, que recibe vuelos de las principales compañías intercontinentales. También se puede abordar el ferry desde Civitavecchia, Génova, Palermo o Marsella.

Foto: vía Academic

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