Althiburos, ciudad romano-bereber en Alto Tell

Althiburos

Alto Tell es una meseta al norte de Túnez, en forma de trapecio, en cuyos vértices se encuentran las ciudades de Dahmani, Rohia, Tajerouine y Kalaa Khasba. La meseta tiene unos 700 metros de altitud media, y es dominada por dos altas cimas: el Jebel Bou Lahnech, de 1229 metros de altura, y el Jebel Es Semda, dos colinas color púrpura llamadas Jebel Jerissa y el Jebel Skarna, de 1352 metros de altura. Además, es atravesada por la cadena de colinas del Jebel Guraia, que supera los mil metros de altitud.

A cada lado del curso superior del Oued Hatab hay dos grandes fosas o lagunas, separadas por el valle central del Oued Sarrat. Sus suelos son ricos en fosfatos y aquí se encuentra un gran complejo minero llamado Sraa Ouertane. El clima de la región es continental; los inviernos son fríos y con frecuentes nevadas, mientras que los veranos son muy calurosos. La meseta es el reino del pino de Alepo, olivas silvestres y más a menudo el sabinar, los matorrales de lentisco, romero y brezo. Los lechos de los ríos temporalmente secos se cubren de tamariscos y adelfas. También podremos ver árboles como eucaliptos, acacias y fresnos, entre otras especies introducidas. Para disfrutar de la flora de la región, lo mejor es visitarla en primavera.

Hay mucho para ver y hacer aquí en el Alto Tell; es ideal para una escapada desde El Kef, Esnan Kalaat o Haidra.  La ciudad más importante es M’deïna, cerca de la cual se encuentran los restos de la antigua Althiburos. Esta pequeña ciudad romano bereber tiene la particularidad de que su nombre… no es bereber.  Althiburos fue en realidad una ciudad independiente, como lo prueba la estatua de Sileno Marsias encontrada en el foro romano, gobernada por los sufíes igual que Cartago, en plena época romana.

Esta ciudad ha sido excavada y rehabilitada por un equipo formado por arqueólogos de Túnez y España con descubrimientos sorprendentes, como un gran mosaico que representa casi todos los tipos de naves romanas; otro con la figura de un pescador en una ciudad continental; un tercero, dedicado a Asclepio, en alusión a la medicina, ¡decorado con letras griegas! También hay un amplio recinto con nichos y cavidades rectangulares cuya función aún no ha podido descubrirse.

Queda muchísimo en el tintero, como los megalitos prehistóricos, la cueva de Belghith al sur de Mdeina, y un conjunto de dólmenes que se destacan a la izquierda de la carretera que recorre la fuente de abastecimiento de agua de la ciudad de Jerissa. Si la idea es quedarse, encontrarán hoteles con restaurantes de cocina tradicional en Dahmani, Tajerouine y Jerissa; también casas rurales en Kalaa Khasba.

Foto: INP – Instituto Nacional del Patrimonio de Túnez

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