Tres pequeñas ciudades en la isla de Djerba

Menzel en Djerba

La Isla de Djerba, uno de los lugares más turísticos de Túnez, es como un mundo aparte. La única ciudad importante es Houmt Souk, y su mayor encanto reside en su silencio, su amalgama con la Naturaleza, la sencillez de sus más de trescientas mezquitas, y el encanto de sus pequeños pueblos y ciudades como las que hoy vamos a conocer.

Trifa: se encuentra al norte de la isla; es conocida por sus hermosos frutales que atraen con su verdor a los visitantes. Es que aquí hay una gran masa de agua, las palmeras son altas y los frutales se desarrollan a su sombra.

Los cultivos son protegidos mediante la plantación de cactus. De hecho es un oasis salpicado de típicos menzels que no han perdido su magia con el paso de los años, ni la armonía de sus formas y el equilibrio con la naturaleza. El camino a través de los menzels se asemeja a un paseo por un río lleno de meandros, tranquilo y pacífico.

Aquí se encuentran también las antiguas casas de los nativos, llamadas Damus, viviendas primitivas que servían para protegerse de los invasores. Aquí se encuentra también la mezquita Mézréya; también parece una fortaleza, de aspecto fuerte y monumental. Fue construida en el siglo XVI; regala una magnífica vista del mar, y fue dedicada a Sellaouttïa Lella.

Mahboubine: “La bien amada”, se encuentra a 19 Km. al sur de Houmt Souk y 4 Km. de Midoun. Es uno de los más bellos jardines de la isla, rodeada de olivos, frutales y viñedos. Antiguamente fue una fortaleza que custodiaba las mercancías traídas por los marinos mercantes, como seda, madera o arroz. En la plaza del pueblo se puede admirar el Kateb Al, una mezquita de fines del siglo XIX con techo abovedado; es como una versión en pequeño de la mezquita de Santa Sofía, en Estambul.

Cedghiane: Es un oasis a mitad de camino entre Houmt Souq y Midoun, en la parte más fértil de la isla. Allí hay un pozo de agua que ha permitido el cultivo de regadío tradicional, palmas y cítricos. En la antigüedad fue una ciudad importante, como lo prueban las ruinas de unos enormes menzels.

Se debe visitar la mezquita, de típica arquitectura típica ibadhite, llamada Jamaa Bouchadakhe. Fue construida en el siglo XV y se inspira en la arquitectura cristiana, con paredes gruesas y el minarete pequeño y pintoresco.

Otro lugar para visitar es el antiguo Ksar Ben Ayed, del siglo XVIII. Para su construcción trajeron albañiles italianos y artesanos y diseñadores de Túnez y Marruecos. De clara inspiración italiana, está decorado con piedras labradas y columnas de mármol. El gran patio central está rodeado por una galería con arcos, y el suelo está decorado con piezas de porcelana de Guellala.

Si tenéis pensado venir a Djerba, está claro que estas tres ciudades deben estar fijadas como excursiones imprescindibles para hacer en vuestras vacaciones.

Foto: Wiki Commons

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