El Parque Nacional de El Feija, naturaleza y cultura

Parque El Feija

Este Parque Nacional ubicado en la provincia de Jendouba, se encuentra en un lugar habitado por el hombre desde los tiempos más remotos; así lo prueban los hallazgos arqueológicos que revelan su presencia desde el Neolítico, como piezas talladas en sílex y obsidiana.  También se encuentran aquí las famosas pinturas rupestres de Rocher y Kedf Negcha, en cuevas que pueden ser consideradas como uno de los primeros lugares de culto de aquellos antiguos habitantes.

En los últimos tiempos se han encontrado ruinas de la civilización númida, de más de dos mil años de antigüedad, que hacen pensar que posiblemente aquí se encontró la mítica ciudad de Massinissa, la legendaria Jugurtha y también Juba.

Hay mucho para ver y hacer en el Parque Nacional El Feija, que nos invita a recorrer sus circuitos combinando caminatas con desplazamientos en vehículos y que pueden abarcar uno o más días.  Por ejemplo, un recorrido general nos permitirá conocer el Kef Ennagcha, el sector de aclimatación de los ciervos de Berbería,  un Eco-Museo, el monte Statir y el Ain Stoltan.

Otro circuito destinado a conocer y disfrutar la fauna y la flora del Parque se desarrolla en dos jornadas de paseos visitando además la estación forestal y los parques de ciervos y venados. Una combinación de estos recorridos es ideal para combinar caminatas y un poco de ciclismo de montaña o paseos a caballo.

Este Parque muestra las particularidades del clima y suelo mediterráneos.  Los fríos y lluviosos inviernos se extienden durante casi seis meses, pero las temperaturas suben drásticamente en el verano, cuando llegan hasta casi los 30°C, generando así las condiciones para el desarrollo de este húmedo y exuberante parque.

El parque se encuentra a los pies de las montañas Kroumirie que tienen una antigüedad de 38 millones de años; el suelo arenoso es rico en materia orgánica y la sedimentación de hojas, ramas y frutos de los robles le otorgan su característico color amarronado.

No dejemos el Parque sin descubrir su enorme riqueza cultural que se expresa en los productos artesanales, elaborados por la población local con técnicas transmitidas de generación en generación, como la recolección de la corteza del alcornoque o árbol del corcho, un ritual de sabor legendario, o la destilación tradicional de plantas aromáticas como la lavanda y el mirto.

También la selección y recolección de las raíces de la «Erica arborea» y seguir el proceso de fabricación de las célebres pipas que se venden en la ciudad de Tabarka. No duden en probar la famosa miel biológica con denominación propia, con un poco de aceite de oliva extraído artesanalmente de los olivares que se cultivan desde la época de los romanos.

Foto: Vía Panoramio – Mourad Laribi

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Categorias: Naturaleza en Tunez



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