La tranquila ciudad de Lamta, en el Shael

Lamta

La antigua Leptiminus, ahora Lamta, a 10 kilómetros de Monastir en la región de Shael. Fundada por fenicios cerca del siglo XII a.C., se convirtió en una de las ciudades más importantes del Mediterráneo y también dominada por los Romanos durante el imperio.  Anibal la utilizó como puerto durante las guerras Púnicas, fue punto estratégico durante la guerra con Cartago y con la guerra de Julio César contra Pompeya.

Actualmente es una creciente ciudad que vive de la industria textil y es lugar de investigaciones arqueológicas de americanos y canadienses. Algunos de los estudios en la zona, descubrieron que los antiguos residentes de Lamta tenían una dieta a base de vegetales y pescado y no tantas legumbres y granos cosa que cambió abruptamente al comenzar a comerciar con otras ciudades.

Lamta fue una ciudad muy importante para las culturas antiguas; por eso la ciudad moderna no pudo más que construirse sobre las ruinas, recolectando cuidadosamente durante las construcciones los objetos que se iban encontrando y que ahora se exhiben en el museo local creado en 1992. Este museo está ordenado por temas y traza los orígenes de Lamta. Las piezas más destacadas son: inscripciones y arte funerario púnico que muestra lo mejor de los aspectos económicos, sociales, culturales y religiosos de la vida antigua y las diferentes técnicas de trabajo de los materiales con los que están hechas; magníficos mosaicos, un sarcófago de la época cristiana con una escultura de Cristo rodeada de símbolos. En el jardín del museo se muestran algunas ruinas de edificios en especial la de los baños.

La ciudad nueva, al este de Túnez y sobre la costa mediterránea, es un municipio desde 1985 y está bien conectada con Monastir, Susa y Mahdia mediante carreteras y ferrocarril. Aún conserva la roja tierra fértil que la hizo célebre, y gran parte de su superficie está cubierta de antiguos bosques.

Es un pequeño poblado, que tiene mucha historia romana y bereber que se encuentra a cada paso; la gente es tranquila y de tradición árabe y europea, y el pasado parece convivir con el presente en la vida cotidiana, los medios de transporte, las ruinas romanas que afloran entre los campos de olivos.

En Lamta la paz se respira durante las tardes porque la ciudad frena su ritmo para tomar una siesta y aplacar el calor del sol en las horas que más calienta; su paisaje costero que invita al relax y la meditación, o a leer un libro mientras disfruta de un plato hecho con el pez que más abunda en sus aguas. No se olvide de pasear por la iglesia bizantina.

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Categorias: Antiguas ciudades



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