Zaafrane y El Fauar, pequeños oasis en el desierto

Zaafrane

Dentro de la región de Kebili, a 13 kilómetros de Duz, por la carretera al sur se puede pasear por varios oasis.

Bordeando un palmeral de pocos años, se llega a Zaafrane. La medina quedó completamente bajo la arena; en la actualidad hay una modesta ciudad de ladrillos color rojo. En esta ciudad las mujeres con las caras tatuadas y trajes que parecen elegantes, llegan a los cultivos, rodeadas por el alboroto de sus niños, para trabajar en el campo.

Se puede pasear en dromedario entre las dunas de Orfa, al sur de Zaafrane; descubrirá que no es mito ese bamboleo al levantarse del suelo que tiene estas bestias.  Luego el viaje es tranquilo recorriendo las arenas blancas, que se disfrutan mucho más si se realiza durante la puesta de sol. Los colores en esta ciudad parecen ser más brillantes que en el resto del Sahara; es importante contratar personas especializadas y con experiencia para evitar conflictos.

A la salida, por Ghidma, alrededor de un estanque esparto contrastan el blanco, el verde y el azul entre los muros naturales de arena, que tienen varios metros de altura y se mantienen sostenidos por las pocas palmeras que crecen en la zona. A 2 kilómetros está Es Sabria, un oasis que comunica con la carretera principal. Está cuidado con esmero y en épocas de tormenta algunos sectores se rodean con plástico amarillo para que las ráfagas fuertes no lo arruinen.

Llegando a El Fauar, encontrará un hotel, una plaza cuadrada con el mercado y un cementerio muy pintoresco. Durante el paseo por este pedacito de desierto haga una parada para disfrutar de un picnic en las dunas, pero lleve agua y ni lo piense si llega en verano.

Aquí es el único lugar del recorrido donde encontrará hoteles, autobuses y taxis. En la entrada podrá elegir si hospedarse en un hotel con camas y duchas a la europea o en bungalós, decorados con frescos pintados por el dueño del lugar que también organiza un espectáculo durante las noches. Están a 40 metros del hotel pero a 20 metros de los baños con duchas calientes. En Zaafrane lo mejor es acampar y hay lugares que disponen de todo lo necesario.

A pesar de las pocas comodidades a las que se está acostumbrado como turista europeo, un paseo como este es necesario para vivir la “llamada del desierto” y aunque se canse un poco durante el día, cada noche será inolvidable.

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Categorias: Desierto del Sahara



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