El Capitolio de Dougga

Capitolio Dougga

Ubicado en el yacimiento romano de Dougga, el edificio del Capitolio es uno de los más llamativos de todo el sitio. Datado en el siglo II, estaba dedicado a la tríada Júpiter, Juno y Minerva, considerados por los romanos como sus dioses protectores.

A su alrededor, podemos encontrar asimismo otros vestigios de gran importancia, como el templo de Mercurio, la plaza de los Vientos o el célebre Foro, incluso todavía se conservan las ruinas de una muralla de época bizantina construida, como es obvio, posteriormente.

Por lo que respecta al interior del Capitolio, una enorme estatua del dios Júpiter se localizaba al fondo del mismo; todo el templo se haya precedido por una plataforma que fue enlosada y en la que se situaban los fieles. Del mismo modo, poseía una escalera que derivaba en un pórtico decorado con cuatro columnas de capiteles corintios: dos en la fachada y otras dos a ambos lados.

Tras ellas, se localizaba una sala dedicada al culto y cuyas dimensiones eran de 13×14 metros: en ella, además, se encontraban tres nichos donde se situaban las imágenes de los dioses: Júpiter en el centro y Juno y Minerva a cada uno de sus lados.

En el frontón se podía contemplar un relieve que representaba la escena de un hombre con un águila y que vendría a recordar la apoteosis del emperador Antonino Pío.

Su construcción corrió a cargo de Lucio Marcius Simplex y de su hijo, Lucius Marcius Simplex Regillianus, ambos ciudadanos de Dougga, hacia el año 166. Fue levantado siguiendo la técnica conocida como “opus africanum”, que consiste en la agrupación de pilares de ladrillos en forma vertical alternados con otros horizontales; el espacio que queda entre los mismos, es rellenado con piezas de menor tamaño. El nombre de la técnica constructiva deriva precisamente de la provincia del África romana y es, por tanto, bastante habitual en los edificios de esta época que puebla todo el África del Norte.

Foto Vía: Lansbricae

Imprimir

Etiquetas: , ,

Categorias: Antiguas ciudades



Deja tu comentario