El Mausoleo del Barbero, en Kairouan

Mausoleo del Barbero

La ciudad de Kairouan se encuentra en el interior de Túnez; al norte están las grandes planicies de Esbikha y Oueslatia; al este las tierras agrícolas de El Sahel que atraviesan los oueds de Zroud y Mergellil, de oeste a sur las regiones agrícolas de El Ala, Haffouz y Hajeb y al sur, los llanos cubiertos de olivares de Bouhajla y Nassrallah.

Kairouan fue fundada a partir de la conquista musulmana del siglo VII, más precisamente en el año 670, a la misma distancia del mar y la montaña: alrededor de 60 Km. La historia nos revela que el diseño de la ciudad estuvo ajustado a la construcción de la Gran Mezquita justo en el centro. Luego se construyó la gran muralla de arcilla de una altura de cinco metros, protegida por seis puertas.

Kairouan fue una de las grandes capitales islámicas, y quiso ser llevada a la cima de la civilización por Beni Alaghlab. También se construyeron aquí las grandes piscinas conocidas como “piscinas aglabíes”, y en el siglo XVIII se consideraba que no había otra ciudad, excepto la ciudad de Túnez, que se comparara con la grandeza de su ciencia y la inteligencia de sus habitantes.

De hecho, la ciudad de Kairouan transmitió a lo largo de cuatro siglos consecutivos, los conocimientos de distinguidos médicos que llegaban de Egipto o de Oriente hacia las más importantes universidades del Mediterráneo como Salerno, Montpellier y Andalucía, y también se formaron ilustres hombres de letras y poetas científicos como Ibn Heni Andaolussi, que pudo igualar al célebre poeta Amaoui del siglo II.

Sus monumentos más importantes son la Gran Mezquita, orientada hacia la Meca; la Medina, que parece de las Mil y Una Noches, con sus sólidas murallas de ladrillos y la puerta que la separa de la ciudad moderna; dentro encontraremos los zocos como el del cuero, la lana y los teñidos, y un poco más abajo las antiguas pastelerías donde se puede disfrutar de las mejores especialidades como el famoso makhroudh. También la llamada “Mezquita del Barbero” que es la que hoy vamos a visitar.

En realidad, es una zawiya que alberga la tumba de Abou Dhama, un discípulo de Mahoma que era apodado “Sidi Sahab”, es decir, “el portador de tres pelos”, ya que se creía que llevaba con él tres pelos de la barba del Profeta.  La mezquita fue construida en el siglo VII y ampliada en el siglo XVII; fue refaccionada y restaurada en los siglos XVIII y XIX.

Sus paredes, columnas y pisos están decorados con magníficos azulejos de Nabeul y yesería de estilo andalusí que recuerda a La Alhambra de Granada.  Si algo les resulta familiar, es porque las escenas que transcurren en las calles de El Cairo en la película “En busca del arca perdida” ¡fueron filmadas aquí!

Foto: Roba66

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