Turismo de montaña en las Kroumiere

Kroumirie

Tabarka es una ciudad turística a 17 km de la frontera con Argelia; es muy conocida por sus corales y sus espacios de buceo. De hecho, aquí se realiza cada verano el Festival Coral de Fotografía Submarina.

Estamos en la antigua Thabraca romana; de su gran puerto, llamado Puerto de los Andaluces del siglo XII, salían toneladas de mármol rojo y amarillo que se extraía de las canteras de Simitthu con destino a las grandes ciudades del Imperio Romano.  Pero hoy nos vamos a dedicar a la cadena de montañas de Khumayr o Kroumirie, que custodian Tabarka, perteneciente a la cordillera del Atlas, y las opciones de turismo activo que nos ofrece.

Antes les interesará saber que a 4 Km. de la ciudad, unido a ésta por un camino, se encuentra el islote de Tabarka donde los genoveses Lomellini construyeron un faro y mantuvieron el monopolio del comercio de coral.

Las montañas Kroumirie se extienden en suaves laderas cubiertas de pinos hasta las mismas playas de arena e invitan a practicar todo tipo de actividades montañistas como senderismo, cabalgatas y mucho más.  Debemos decir que estas montañas se caracterizan por sus grandes desniveles y sus abundantes precipitaciones, creando un paisaje completamente diferente al resto de Túnez: húmedo, tapizado de musgos, brezos y alcornoques. En invierno se cubren de nieve, y están salpicadas de pintorescas aldeas.

Aunque queda muy poco de la antigua Thabraca, inclusive las montañas albergan algo de sus ruinas, como las tumbas púnicas. Fascinante y alejada de los estereotipos turísticos de Túnez, Kroumirie ofrece riqueza, variedad y originalidad en sus paisajes. A través de pistas y senderos, podremos descubrir fabulosos paisajes de indudable aire mediterráneo, como por ejemplo los senderos de la Montaña Ain Draham hasta los 500 metros de altitud o el recorrido entre Babouch y Bou Fernana a través de bosques de robles y alcornoques.

Recomendamos los caballos árabes, preparados para andar por los senderos de montaña, y monturas adecuadas. Para este tipo de recorrido es necesario tener cierta experiencia con los caballos y se recomiendan cabalgatas de no más de dos o tres horas por la mañana y otras dos o tres horas por la tarde; en los ascensos más duros, será necesario caminar al lado del caballo. Por otra parte es imprescindible realizar estos recorridos con guías locales, que conocen a la perfección no solamente la flora y fauna locales sino todos los secretos del terreno.

Un almuerzo al aire libre, compuesto por la sabrosa y reparadora comida tunecina, será el broche de oro para esta excursión inolvidable.

Foto: Academic

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Categorias: Naturaleza en Tunez



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