Tunis, la capital de Túnez, es la antigua Tynes, mencionada en los textos árabes como Tarchich. Su existencia se conoce por lo menos desde el siglo VI a.C., debido a su proximidad con Cartago, la metrópoli púnica, pero nunca supo su verdadera prosperidad hasta el siglo VII d.C.
Su rica historia está inscrita en todos y cada uno de sus monumentos, muy bien conservados, que nos permiten hacer un viaje a través del tiempo, desde una rara y rica tumba púnica en el cerro de La Rabta, el modelo urbano romano con su teatro cuyas bases se encuentran en el sótano de la Dar al-Bey, actual palacio de gobierno, los restos de una basílica cristiana y una fortaleza bizantina…
Además de sus edificios más emblemáticos, como los palacios o la Kasbah, hay muchos otros edificios y monumentos escondidos en distintos rincones de la ciudad que no siempre están incluidos en los circuitos turísticos o las guías de viajes Túnez esconde lugares como los que hoy les invitamos a conocer.
Embajada de Francia: se encuentra en la Plaza de la Independencia y es la actual sede de la Cancillería de Túnez. El Consulado de Francia se había instalado en la antigua Fondouk, en la Rue de l’Ancienne Douane, y en 1862 se trasladó a un nuevo edificio fuera de la Medina, en Bab B’har, en el sitio de la antigua B’hira, en la entrada al lago de Tunis. Estos suelos pantanosos obligaron a una construcción sobre pilotes de madera.
Bab Al Khadhra: declarada Monumento Histórico, esta puerta fue construida a fines de la época hafsí o principios de la otomana. Fue restaurada en 1803 con motivo de la restauración de las fortificaciones de la ciudad de Tunis; actualmente alberga una biblioteca y muchos espacios culturales.
Bab B´Har o Puerta de Francia: en la Plaza de la Victoria; es llamada también Puerta del Mar. Adoptó el nombre de Puerta de Francia durante el protectorado; se mantiene el aspecto general de 1848 y su particularidad son las dos puertas de madera cubiertas de placas de hierro.
Templo protestante de San Jorge: ubicado en la esquina de Aguirre Bayram y Cartago, fuera de las murallas de la Medina, fue construido por orden del Bey Romdhane en 1696 como sepulcro de su madre, de origen italiano y protestante; alrededor de la iglesia se formó poco a poco, un cementerio. En 1848 se ordenó su reconstrucción y ampliación, así como la reubicación de las tumbas, y las placas fueron selladas en las paredes del templo.
Queda mucho en el tintero, como la Casa Garibaldi, en la Rue de la Commission, al sur de la Medina, creada a iniciativa de la colonia italiana de Túnez, de estilo marcadamente italiano y que es conocida como la “casa Evangelisti”, pero los dejaremos para nuestra próxima excursión.
Foto: Mr. Boe