
Para comprender en toda su dimensión la inmensidad del desierto, nada mejor que visitar el Parque Nacional de Jbil, ubicado en el sudoeste tunecino, a 100 Km. al sur de Kébili y 70 Km. de Douz. Es el más grande de los parques naturales de Túnez y ocupa una superficie de 150.000 ha.
Este Parque está ubicado en una zona desértica que ofrece excepcionales paisajes naturales; excavaciones arqueológicas han revelado huellas del paso del hombre de la época neolítica, llevando a pensar que estos lugares tan hostiles fueron por lo menos explorados por nuestros antepasados de hace 10.000 años, y la inexistencia de residencias fijas al nivel del parque no niega la presencia humana sino que reafirma que estuvo habitada por tribus nómadas y semi nómadas.
El Parque nos invita a descubrir el estilo de vida de aquellos pastores y de sus actuales habitantes, herederos de una cultura milenaria, deslumbrándonos una vez más con la capacidad de subsistencia y un ejemplo fascinante de simbiosis y armonía.
El Parque Nacional de Jbil, con sus vastas extensiones desérticas, las dunas infinitas, su aspecto cambiante en función de los momentos del día y las estaciones, su flora específica y original, su fauna que se deja más bien adivinar que ver, se corresponde perfectamente con el imaginario de los entusiastas del Sahara.
La fauna y la flora del Parque está formada por especies adaptadas a la suprema aridez del lugar, especies raras que han conseguido sobrevivir, como la retama y el astrágalo entre los vegetales, zorros del desierto, gacelas, dromedarios y reptiles entre los animales.
Se han diseñado tres circuitos para conocer este parque, que se realizan a pie o en vehículos de doble tracción; uno de ellos nos permitirá descubrir el paisaje de dunas, visitando el ecomuseo, las planicies calcáreas, el arboretum y la zona ornitológica. Otro se dedica al descubrimiento de la fauna y la flora, visitando también el ecomuseo; y otro recorrido que se hace a pie y tiene dos días de duración, permite descubrir todos los paisajes del parque, desde las dunas hasta las planicies calcáreas con sus regiones de transición, observación de aves y animales.
A pesar de la aridez del desierto, los habitantes del Sahara saben aprovechar los vegetales como la retama y las pieles de dromedario para satisfacer sus necesidades de alimentación y cobijo y contar con algunos enseres. No dejemos el Parque sin saborear el célebre pan cocido en las ardientes arenas del desierto.
Foto: Parque Nacional de Jbil
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