
Las ruinas de la antigua ciudad de Sufétula, hoy Sbeitla, se encuentran en el centro de las altas mesetas del país, entre enormes desiertos de estepa y en el corazón de Túnez.
Están consideradas como una de las maravillas arqueológicas que pueden contemplarse hoy en día en la nación, gracias al magnífico estado de conservación en el que esta ciudad romana ha llegado a nuestros días y que ha hecho que hayan sido catalogadas como las mejores de todo el país, permaneciendo prácticamente imperturbable al correr de los siglos.
No obstante, y a diferencia de lo que sucede con los también impresionantes restos de la ciudad de Dougga, las ruinas de Sbeitla están situadas al borde de una carretera y no inmersas en un paisaje cautivador.

La ciudad antigua de Bulla Regia, situada en la ruta que mantenía unidas las ciudades de Cartago e Hippo Regius, es uno de los grandes vestigios arqueológicos del país. Aunque es célebre por su arquitectura doméstica (el piso subterráneo de sus casas es toda una particularidad que ha suscitado el interés de los investigadores), en el artículo de hoy queremos centrarnos en uno de los edificios civiles que jalonaban la urbe: el teatro.
Erigido bajo el mandato de los emperadores romanos Marco Aurelio y Lucio Vero, para ser más tarde reformado, se dice que su escenario acogió uno de los sermones de San Agustín condenando las tendencias al ocio y al teatro de los habitantes de Bulla Regia.
En la actualidad sus ruinas están bastante bien conservadas, sobre todo las que formaban parte de las zonas inferiores de la cavea, aunque no tienen nada que ver con el excelente estado de conservación del de Dougga. Su localización, sin embargo, es muy interesante pues se encuentra en un espacio exterior de poco relieve.

Como hemos visto a lo largo de numerosos artículos, si eres un amante de las compras en Túnez podrás dar rienda suelta a tu pasión. En este sentido, y como ya hemos hablado de manera general de los zocos, de los productos típicos y de la artesanía tradicional y popular, en el post de hoy queremos adentrarnos un poquito más en uno de los grandes atractivos del país a este respecto: la elaboración de alfombras.
En este sentido, este preciado bien es uno de los más buscados por los turistas que se acercan a conocer el país, ya que tienen fama de tener una excelente calidad. Además, sus vistosos colores y sus espectaculares diseños, hacen que sean aún más atractivas para el ojo occidental. Si estás interesado en hacerte con una, lo primero que debes de saber es que las hay de muy diversos tipos, estando del mismo modo fabricadas con tejidos y materiales diferentes.
A este respecto, te encontrarás por ejemplo con el “kilim”, un pequeño tapiz decorado con dibujos de tipo geométrico, con el “mergúm”, que ha sido tejido y bordado o con la “kairouán”, la alfombra hecha a base de nudos que es la más representativa del país; esta puede llegar a tener hasta 40.000 nudos por metro cuadrado, aunque algunas alcanzan la friolera cifra de 250.000.

Túnez es, sin duda alguna, un país privilegiado para el turismo de sol y playa; no en vano, tiene en su haber más de 1.200 kilómetros de litoral virgen de los cuales, tan sólo 110 están siendo usados como principales destinos turísticos para estos fines.
En todos ellos se siguen respetando los ecosistemas que los rodean, lo que facilita al viajero un paisaje natural increíble situado en las mismas faldas del mar Mediterráneo.
Esto ha sido posible gracias a las diferentes medidas que ha tomado el Gobierno con respecto al deseo de desarrollar un turismo de playa sostenible para lo cual, el Ejecutivo tunecino no ha dudado en elaborar un buen número de leyes, bastante estrictas, para conseguir su propósito: mantener intactas las magníficas condiciones naturales con las que cuenta el país.

Uno de los mayores atractivos de la actual ciudad de Túnez son, sin duda alguna, sus célebres y múltiples zocos que irás encontrando a cada paso que des por las calles de la Medina.
El truco para diferenciarlos reside en el hecho de que cada uno pertenece a un gremio de artesanos distinto, por lo que con tan sólo echar una mirada a los productos o estar atento a los olores que desprenden los puestos debería de bastar.
No existe un “mejor recorrido” fijo para guiarse por ellos, así que nuestro consejo es que te dejes llevar por tu instinto y así podrás ir descubriendo por ti mismo los secretos que encierran cada uno de ellos.

Si eres un amante del golf, puede que quizá (y aunque no puedas dar mucho crédito) encuentres en Túnez uno de tus sitios favoritos para practicar este maravilloso deporte. En este sentido, el país cuenta a lo largo y ancho de su territorio con un buen número de campos a los que te puedes acercar para practicarlo durante tu estancia.
Hay que tener en cuenta, que el espléndido clima mediterráneo ayuda a que la gran mayoría de los días sea un verdadero placer salir a hacer unos hoyos y, además, en Túnez se conjuga con la particular integración de los campos en una diversidad del paisaje poco común a la que podemos encontrar en Europa.
A este respecto, es preciso mencionar que los campos suelen pertenecer a lujosos complejos hoteleros que, como ventaja, te ofrecerán a ti y a tu acompañante todo lo que podáis necesitar para dedicaros por completo a vuestro deporte favorito.

Si tienes pensado ir a Sidi Bou Said próximamente, el hermoso y tranquilo pueblo de casas blancas y azules que se encuentra a unos 20 kilómetros de la capital de Túnez, hay algunas cosas básicas que debes de tener en cuenta para aprovechar tu visita al máximo y, de este modo, llegar a ser capaz de conocer el candor de sus costumbres y de sus gentes.
En este sentido, debes de saber que el mejor momento para acercarte al pintoresco pueblo es a la caída de la tarde. Podrás disfrutar de un hermoso paseo que te llevará por sus empinadas calles, y te adentrará en sus hermosos patios interiores decorados con dinteles, portones y por supuesto con ventanas con rejas azules.
Eso sí: no desperdicies la oportunidad de hacer el recorrido comiendo un bambaluni recién hecho, una especie de donut que está absolutamente riquísimo.

En la zona sur del Golfo de Gabés, en Túnez, se localiza la que está considerada como la isla más grande de todo el norte del continente africano y que es conocida como la isla de Djerba.
Esta ínsula de carácter verdaderamente paradisíaco y que posee unos 514 kilómetros cuadrados por 25 de largo y 22 de ancho, así como un espléndido litoral de 125 kilómetros, ha sido también calificada por algunos como el Jardín del Mar Mediterráneo atendiendo, entre otras cosas, a su increíble belleza y a su estupendo clima, que hará las delicias de los turistas más exigentes. Es famosa, además, por su interesante historia, por sus sabrosas frutas, por sus pescados, por sus mariscos y por su aceite de oliva local.
A continuación, para que no te quede ninguna duda de cómo se puede llegar a este verdadero paraíso en la tierra, te facilitamos las mejores maneras para hacerlo.

En el yacimiento de la antigua ciudad de Bulla Regia, situado al noroeste de Túnez, se localizan algunos de los restos arqueológicos más importantes del país.
La ciudad, estratégicamente situada en la ruta que mantenía unidas Cartago y la antigua Hippo Regius, destacaba ya entonces por la originalidad y la belleza de sus construcciones domésticas de época romana y, aún hoy en día, es lo que atrae a todas las personas que se acercan a conocerla.
Esto es debido, sobre todo, a una curiosa particularidad: en casi todas ellas se ha constatado la presencia de un piso de carácter subterráneo que sigue la línea del plano de las casas y que no se ha encontrado en ninguna otra casa más de todas las regiones cálidas del Imperio.

El Museo del Bardo, a las afueras de Túnez, es uno de los museos más grandes e impresionantes de todo el mar Mediterráno. Aunque en él se guardan numerosas piezas arqueológicas de importante valor, resultado del enorme cruce de culturas que vivió este suelo a lo largo de su historia, es famoso en el mundo entero por su magnífica colección de mosaicos romanos. De ahí que sea una visita imprescindible si tenemos reservados nuestros vuelos Túnez.
En este sentido, algunas de las obras en mosaico más significativas que alberga en su interior son las siguientes:
Liberación de Andrómeda por Perseo: donde se puede contemplar al mítico héroe liberando con un gesto triunfal a la princesa, que estaba encadenada a una roca, después de dar muerte al monstruo marino. Llama la atención el preciosismo con el que el trabajo está realizado, ya que incluso consigue un efecto de luz y sombre que da a entender cierto dominio del espacio. El mosaico estaba ubicado en el vestíbulo de una villa, en Bulla Regia, y ha sido datado en la mitad del siglo III.